Tres meses después de mi último post, te vengo a hablar de decir Sí.
Todo ha empezado tras encontrarme por “causalidad” (como suelen encontrarme los libros) con la obra de Shonda Rhimes “El año del Sí”.
Shonda Rhimes es la creadora de Anatomía de Grey y también está detrás de la reciente Los Bridgerton. Hace poco descubrí esta última serie -no soy gran consumidora de series, pero llegué hasta los Bridgerton también por “causalidad”… eso ya da para otro post-.
Resulta que Shonda no sólo “se gana la vida con la mentira”, como explica ella en el prólogo de su libro su profesión de guionista. También ha escrito varios ensayos dedicados a la toma de conciencia y el crecimiento personal. Ha sido leer la muestra el e-book y quedarme cautivada. Y convencida de sus argumentos a favor de abrirse a las oportunidades de la vida. ¿Me acompañas?

¿Y por qué no?

Durante años me he empleado a conciencia en practicar el sabio arte del NO. Y debo decir que ha sido -y sigue siendo- cuanto menos, liberador. En mi infancia y juventud sufrí por mi inclinación a la complacencia… Me quedé sola y fui despreciada en ocasiones, sacrificándome por lo que otros querían, como suele pasar cuando te guardas el alma en un cajón para satisfacer los deseos de los demás. Un día asistí a una conferencia titulada “Atrévete a decir No”. Escuchando a aquella psicóloga me sentí como a las puertas de una revelación: había encontrado la piedra en mi zapato. Y estaba dispuesta a lanzarla bien lejos para no volver a tropezar con ella, ni siquiera a pisarla. A partir de aquel día, leí, busqué, escuché, practiqué todo lo que se me puso delante acerca de la autoafirmación y la asertividad. Cultivé mi autoestima y pasé por muchas fases, tropiezos y malos ratos, hasta que comencé a encontrarle el gustillo a decir No. 

Hoy no puedo decir que lo domine como una “pro”, pero el camino que he recorrido ha sido considerable. Y ahora soy yo quien asiste en este “parto” a mi propia hija, que parece ser que también incorporó de serie la tendencia a negarse a sí misma para complacer a los demás a costa de su propios deseos. 

Quizás este libro me ha llegado como un aviso para que no me pase de frenada… 

No es lo mismo

Ciertamente no es lo mismo. He ahí el aviso. Mi necesidad de recuperarme a mí misma me ha llevado a veces a ser muy terca con el NO. Recuerdo en un empleo cómo la jefa de personal me dijo que era una persona muy terca e inflexible. Me negué en redondo a ser abusada pero en aquel momento dudé al escuchar las palabras de aquella mujer. Creí que quizás sí era una terca y que no medraría en la vida por decir No con demasiada insistencia. Con el tiempo descubrí que aquella abusadora estaba empleando conmigo un veneno que ya conocía bien, destinado a socavar mi autoconfianza. Y continué diciendo No. Inconscientemente, también aprendí a decir SÍ a lo que quería. Mi vida ha dado muchas vueltas, tantas que a veces tengo la sensación de haber vivido varias vidas en una. No me reconozco apenas en quien fui, a pesar de que bendigo a aquella niña, a aquella adolescente desorientada, porque tuvo el acierto de saber crecer en la buena dirección.

El No del que Shonda Rhimes habla en su libro no es liberador, no nos reafirma, no nos protege del abuso: es el No del miedo.

Es como si leyendo este libro me hubiera llegado el mensaje: “¡Ojo! No pronuncies un No cómodo, un No que te aparte de nuevas oportunidades. No te confundas.” 

¿Qué ocurriría si en lugar de decir No de entrada a cualquier propuesta que resulte mínimamente decente nos abriéramos a la posibilidad de experimentar, de ir más allá de nuestros miedos?

Esa es la pregunta que trata de responder Shonda a lo largo de su historia personal, explicada con mucho humor y elegancia en “El Poder del Sí.”

Hoy me he atrevido a decir “Sí” a conducir, después de muchos años sin agarrar un volante. Y me he sentido bien. Había visualizado esa posibilidad antes para quitarme el miedo de encima. Siento que ha sido un Sí liberador.

Estoy dispuesta a seguir experimentando la magia, la sorpresa, abrirme al Universo y a sus infinitas posibilidades. Estoy cada vez más convencida de que podemos vivir en muchos planos de la Realidad. Y la manera en que enfoquemos nuestra mente es determinante para elegir qué es lo que queremos experimentar. Permitir que ocurra, abrirse con confianza a la certeza de que existe un flujo armonioso. 

Mientras escribía este post se me abrió por casualidad el comentario de un lector acerca de otra entrada que hice hace tiempo, en mi antiguo blog “Sendas”, llamada “El Tesoro Oculto”. ¡Ha sido toda una sincronicidad!

Decir Sí nos desvela el Tesoro. 

Sigo con la lectura de “El Año el Sí”, dispuesta a que también sea éste mi año. 

Que tengas una feliz semana. 

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