Vulnerable

Imagen de portada: Anchor Lee para Unsplash

Mientras te escribo estas lineas, “ahí afuera” se anuncia lo que parece una segunda oleada de la pandemia del Covid-19, ese bichito que nos ha trastornado y ha puesto al mundo del revés.

Creo que nadie se salva de esto, en mayor o en menor medida. Este virus ha venido a sacar a flote nuestras miserias, pero también ha venido con una oportunidad de CAMBIO bajo el brazo. De eso estoy convencida… De lo que todavía no lo estoy tanto es de la capacidad que tendremos como sociedad para responder noblemente en esta encrucijada.

En mis meditaciones de estos últimos días, he percibido que es urgente TOMAR PARTIDO, elegir qué camino vamos a tomar de manera individual, aunque nuestras acciones -y nuestras decisiones- van a formar parte de la colectividad, de la Totalidad. Una cosa va ligada a la otra…

El curso se alargó más de la cuenta, hemos tenido que permanecer en la escuela una vez iniciadas las vacaciones del alumnado para preparar el nuevo curso, con varios planes de contingencia según los posibles escenarios. Fue extenuante y muy desagradecido. Aunque mientras trabajábamos con las mascarillas puestas y un calor cada vez más agotador en el comedor de la escuela, para guardar las distancias recomendadas, sentía que luchábamos contra una pared… Aquella sensación aún me agotaba más.

Vulnerable

Durante unos días, tuve fuertes dolores de cabeza y se me declaró un acúfeno en el oído. Fui de urgencias porque el ruido se convirtió en un pitido insoportable. Me dieron pastillas para relajarme y me sometí a varias pruebas auditivas y una resonancia craneal. Acudí a Odalie, mi osteopáta de confianza, y tras dos sesiones comencé a notar mejorías. A fecha de hoy, sigo escuchando un zumbido de fondo. Me aplico Reiki a diario y cada quince días recibo una sesión de Odalie.

Mi ánimo descendió a los infiernos de la angustia y me planteé muchísimas cosas…. Estaba leyendo “Regreso al Hogar”, de Maria José Flaqué y me apliqué en los ejercicios de activación. Pero a medida que avanzaba la lectura, me notaba con menos fuerzas, desmotivada y desorientada. La situación “ahí fuera” me estaba afectando de nuevo y me resultaba cada vez más difícil conectar con El Mundo Sencillo.

En definitiva, descubrí MI VULNERABILIDAD. Y como lo que veía no me gustaba y me empeñaba a rechazarlo, las cosas sólo hacían que empeorar… La incertidumbre general estaba haciendo mella en mi… Descubrí entonces mi NECESIDAD DE CONTROL, y en contrapartida, parecía que en meditación se me instaba a dejarme llevar, a fluir y confiar, aun sin mapa ni referencias.

Tuve un episodio de ira intensa, me discutí de manera muy fea con una doctora por una mala gestión con unas pruebas endocrinas para mi hija. Ese día toqué fondo…

Me pregunté en qué punto me había perdido a mí misma. Tantos años trabajando en  mi conciencia del Ser, con el Reiki, con la conexión con el Mundo Sencillo… Y nada parecía estar funcionando. Aún siendo más consciente aún de estos mecanismos, caía como una auténtica PRINCIPIANTE en los mismos errores, una y otra vez, incluso estando advertida de lo que podía pasar.

Y claro… Me dije  “¡Por supuesto que eres una PRINCIPIANTE! La vida no da para más…” 

IKIGAI

Lo único que permanece es el cambio.

Dicen Francesc Miralles y Hector García en su libro El Método Ikigai que ésta es una frase de la filosofia zen. Pero yo ya la leí cuando estudiaba filosofía clásica hace tres décadas -¡ahora me doy cuenta de lo que vie… sabia que soy! 🙂 – La pronunció Heráclito, especialista él en profundizar en la transformación continua del Universo… Por algún motivo, me encantaba leer sobre esto y sobre su oximorón, Parménides, que estudiaba lo que es permanente…

Regresando al futuro… En estos días, me he dado cuenta de que mi alma me insta a cambiar. O al menos, a plantar la semilla de un cambio importante. También siento que hay estructuras en mi que tambalean y necesito reorientar la brújula para dirigir ese cambio.

Por lo que respecta a mi pequeño papel en el mundo, me he comprometido  a ser parte de la solución en esta oscuridad que parece que se empeña en caer sobre el mundo. He firmado para estar al lado de la Luz.

He transitado por una pequeña “noche oscura del alma” para darme cuenta de esto. He comenzado por:

  • Aceptar mi vulnerabilidad.
  • Seguir adelante con mis fortalezas.
  • Aceptar el fluir y el cambio.
  • Realizar un trabajo más intenso en mi IKIGAI.

IKIGAI es una palabra compuesta japonesa, por los términos “Vida” (IKI) y “razón de ser, lo que vale la pena” (GAI).

Puedes leer sobre ello en este post, Encuentra Tu Ikigai

Parece una paradoja, pero aceptar mi vulnerabilidad ha desvelado mi fortaleza interior. Hace poco leí una frase en algún sitio que no recuerdo. Decía “Encontrarás fuerzas en el mismo lugar donde te encontró la derrota”. Tal cual. A veces, las noches oscuras, pequeñas o grandes, destapan ese misterio en nosotros.

Te deseo una feliz semana y si estás ya disfrutando de tus vacaciones, aprovecha para conectar contigo misma. 

 

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Eterna principiante y buscadora incansable. En este lugar deseo ofrecerte herramientas para vivir la espiritualidad de forma práctica y creativa, inspiración y mucho más…

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